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¿CÓMO ABORDAR LA IMPROVISACIÓN?

Para considerar posible la capacidad de crear algo, es necesario:

  1. Acercarse a un elemento.
  2. Explorar las posibilidades que brinda.
  3. Elegir las combinaciones a usar para transformarlo.

Estas tres fases del proceso creativo pueden darse de manera instintiva o racional, por ejemplo: Si tengo plastilina: la tomo, la toco, me doy cuenta de su textura (acercamiento), moldeo diferentes figuras, amaso esferas, la aplasto, la rompo, la vuelvo a unir (exploración), finalmente decido qué quiero hacer con ella y combino las posibilidades necesarias para lograrlo (transformación). Éste proceso no distingue la edad de la persona, ni el hecho de que sepa o no qué es la plastilina, es decir, puedes crear con ella algo, aun si sabes qué la constituye, cuál es su nombre o aunque no lo sepas.

Es así como se define aquí lo que llamamos “improvisación racional” e “improvisación libre”. El elemento principal de esta cartilla es la música y será necesario ejercitar estas dos maneras de improvisar. La improvisación libre se guía por el instinto, puede explorar ya sea la voz o algún instrumento sin limitaciones aparentes, guiándose por la sensación sobre qué funciona y qué no funciona. La improvisación racional exigirá un nivel de concentración mayor y posee “limitaciones”, al controlar las notas que se usan cantándolas con números o nombres. Para la improvisación racional será de utilidad usar las siguientes herramientas:

SIMBOLOS CURWEN Y REPRESENTACIÓN DE LA ALTURA DE LOS SONIDOS CON EL CUERPO

Estos símbolos manuales fueron creados por John Curwen, con el objetivo de facilitar la utilización del do movible y retomados por importantes pedagogos como Zoltán Kodaly. En la adaptación del método Kodaly en Colombia, realizada por el maestro Alejandro Zuleta, se propone una apropiación a esta herramienta. Estos símbolos apoyan la entonación, el oído interno, la afinación, el solfeo y serán usados en esta cartilla como apoyo a la “improvisación racional” de melodías.

También se pueden representar las diferentes alturas con partes del cuerpo, teniendo en cuenta qué grado de la escala representa e ilustrándolo claramente al usar para sonidos más graves partes del cuerpo más bajas e ir ascendiendo progresivamente por el cuerpo a medida que se entonan sonidos más agudos.

Es ideal presentar estos sonidos y su representación corporal con números correspondientes al grado de la escala, a manera de eco con la voz y el cuerpo; después de varios ejercicios puede hacerse un “dictado corporal” donde solo se da el símbolo corporal y los estudiantes cantan los sonidos sugeridos, por último cada estudiante puede proponer su propio ejercicio con los dos elementos, cuerpo y sonido.

Recreación de la tabla propuesta por Alejandro Zuleta, 2014